Abrazos y besos.

Abrazos y besos cercenados por un muro tan invisible como dañino,
que florecen en la oscuridad de lo incierto.

Abrazos y besos perdidos en el recuerdo
rescatados cada día del olvido
deseosos de reencontrarse en la orilla
acunados en corazones de palabras y miradas infinitas.

Olas que se perdieron en preguntas sin respuesta,

bajo la timidez de la posibilidad de un mañana o fagocitadas por un orgullo vano y estéril.

Olas de muerte dulce que sobreviven al paso del tiempo,

con rostros de sonrisa eterna dibujados en la arena por manos entrelazadas.

Javier Estival, aprendiendo cada día...