Calle del Mundo

Calle del Mundo,
fachadas de cinismo e hipocresía;
comercios de buenas palabras en venta,
personajes de plasma, de infinitas sonrisas... tantas como mentiras.

 

Trastiendas de polvo, suciedad;
corazones desgarrados, miradas perdidas.
Aceras de adoquines desgastados,
por pies cada vez más descalzos,
de quienes vagan más que andan,
sobreviviendo simplemente a la vida.

 

Honrad@s  malabaristas,
mujeres y hombres funambulistas,
que de intentar mantenerse en equilibrio han hecho su día a día.
Heroínas y héroes silenciados,
de los focos alejados,
en sociedades cada vez más sórdidas, más individualistas,
donde prima más "el parecer" que "el ser",
y "el quiero", más que "el queremos".

 

Luces artificiales que el camino a seguir,

en una sola dirección iluminan,
rayos de sol que apenas se asoman,
en la ciudad sombría;
donde todo parece marcado,
donde salirse del camino, de locura es tachado,
por todos los que tienen a buen recaudo,
sus bolsillos llenos, de dinero y codicia.
Tahúres sin escrúpulos, repartidores de cartas marcadas
… seres de mirada postiza.

 

Calle del Mundo,
atravesada por la avenida de la Desigualdad;
al final, la calle de la Esperanza, junto al Callejón de la Dignidad, 

donde empieza la plaza de los Sueños, 

junto al Mirador del Futuro, con un borroso cartel, "En obras",
y con el reloj parado...desde hace ya, bastante tiempo.

Javier Estival, aprendiendo cada día...