Triste Realidad

Las palabras se agolpan impotentes en la mente ,

y golpean los corazones desangrándolos en cada herida,

viendo un mundo en el que el odio y la sinrazón,

cortan de raíz, ilusiones y vidas.

 

¿ Cuánta sangre derramada saciara las oscuras almas?,

¿ Cuántas muertes por hambre, codicia, violencia y guerras,

necesitarán las hienas del sin sentido,

para cesar en su macabro regocijo, en su infinita locura?.

 

Detrás de cada mirada arrancada, de cada sueño cercenado de raíz,

de cada sufrimiento en el día a día instalado,

apenas se vislumbra la luz de la esperanza,

fagocitada por el reloj de la supervivencia,

en el que cada segundo es un reto al que agarrarse,

en el que hay segundos, en los que la muerte se convierte en siniestro objeto de deseo,

cuando las fuerzas se diluyen en una débil voz de auxilio,

rendidas a la sinfonía  de un eterno descanso.

 

Mientras, otros desde la distancia, asistimos a esta funesta obra real,

siempre y cuando se asome a una pantalla,

y no duerma en el cajón del olvido,

o en el baúl de las desgracias.

 

No podemos dejar que la inhumanidad se convierta en rutina,

y nos arrastre a normalizar el llanto,

a silenciar los gritos de aquell@s que por la vida claman,

a convertir nuestros corazones en hielo,

y concentrar en banalidades nuestras miradas.

 

Reniego de este mundo inmundo,

canto al amor  y a la vida,

y sueño, con que venzan a la desesperanza.

Foto: Kess Photos

Javier Estival, aprendiendo cada día...