Calor

 

Calor de vientre de madre,
albor de vida y sueños;

primeras caricias,

sanadoras de mente y cuerpo.

 

Calor en el regazo de un padre,
protector de frío, de cansancio;

primer héroe de carne y hueso.

 

Calor en los primeros amigos de barrio,

de patio de colegio;

sonrisas que brotan,

al rememorar los momentos de juego.

El tiempo era un reloj pintado,

con un curso, un verano,

un paseo en bici, una tarde de recreo.

 

Calor en el corazón con el primer beso,

aquel que soñabas eterno;

se tatuó en tu mente,

y te hizo sentir estar en la cima,

de tu pequeño universo.

 

Calor de aquellos que entraron en tu vida sin buscarlos,

y fueron cómplices de secretos,

aventuras, fracasos y anhelos.

 

Calor en aquel cruce de miradas,

sonrisas que hablaban,

manos entrelazadas, abrazos eléctricos.

Amor, compañero de viaje,

impulsor de sueños,

sabor intenso.

 

Calor, mitigador del dolor,

en ese último abrazo,

a quien significó tanto.

Infinidad de imágenes,

en tu mente se agolpaban,

cuando se apagaba para siempre su llama,

y su imborrable recuerdo,

como legado nos dejaba.

 

Calor, enjugador de lágrimas, penas y lamentos;

portador de emociones, vida y sentimientos…

Calor

Javier Estival, aprendiendo cada día...