El teletransporte

Hay momentos, sensaciones que uno recuerda toda la vida. Una de ellas siempre la recuerdo como algo muy especial, “ el teletransporte” .

Era un viaje que se fraguaba a la caída de la noche, cuando después de estar tumbado en el sofá, arropado con una manta de cuadros o una pequeña sabana, el cansancio te iba venciendo, y con la televisión como hilo musical de fondo, ya fuera una película, un concurso, un programa deportivo..., y después de varios movimientos de resistencia en forma de cambios de posición o de vanos intentos de no cerrar los ojos, acababas cediendo y finalmente, te quedabas dormido.

Transcurrido un tiempo, comenzaba el teletransporte que era realizado por uno de tus padres. En el viaje, acaso había un pequeño acomodo junto a la cabeza del “teletransportador” o un leve intento de no rendición, en forma de apertura efímera de ojos o suave levantamiento de cabeza, pero la derrota no era negociable; eso sí, era una de las formas más dulces de perder. Segundos después, llegabas a tu destino, a tu nave de los sueños, hasta que el cansancio fuera sanado y la luz de un nuevo día se colara por alguna rendija de la persiana. Según la edad, podías tener algún momento en el que te preguntabas “¿ Cómo  llegué anoche hasta aquí?”, pero daba igual, las pilas estaban otra vez totalmente cargadas y un nuevo día nacía para aprovecharlo.

Años después, he pasado de “teletransportado” a “teletransportador” y he ejercido la profesión intentando saborear ese momento. Es cierto que antes de algún viaje, uno de los padres hemos hecho la pregunta “ ¿Lo llevas tú o lo llevo yo?”, cuando el cansancio también te vence, pero ya en mis últimos momentos de ejercer el oficio, sé que lo echaré de menos . Sobre todo, después del momento del beso de “Buenas noches”, en el que me quedaba siempre unos instantes viéndoles dormir, una sensación de paz en la que se fundían ese mágico instante y tal vez, el recuerdo de cuando uno era pequeño.

El peso de uno de mis hijos ya me ha hecho practicar el “El teletransporte zombie”, ese en el que lo sujetas desde las axilas y vas capeando los intentos de evasión del niño a ser llevado a la cama. Es una modalidad de teletransporte igual de efectiva, aunque con menos encanto que la anterior o eso pienso a día de hoy… Buenas noches y buenos "teletransportes".

Javier Estival, aprendiendo cada día...