Bésame con tu mirada

   

Había escrito infinidad de veces te quiero, lo llevaba grabado en su mente, lo había dibujado en el sol del amanecer, en su caminar ausente, en la luna que le abrigaba; pero nunca había sido capaz de decírselo a María. El miedo al rechazo siempre atenazaba a Pablo.

 

Nunca pensó que aquella mañana camino de la universidad, entraría en aquel vagón de metro lleno a rebosar y se encontraría con ella frente a frente, sin espacio para huir, sin excusa para echarse atrás; pero no hizo falta, la sonrisa de María también lo llevaba escrito. Su primer beso viajó entre estación y estación en sus miradas.

 

Javier Estival, aprendiendo cada día...